sábado, 14 de julio de 2012

¿COMPROMETIDO?… ¡SÍ! CON UNA EDUCACIÓN TRICOLOR



En la Venezuela del siglo XXI, educar ya no es sinónimo de enseñar a ser buenos ciudadanos, personas sujetadas a derechos y deberes cívicos.  No es para nada,  transmitir conocimientos para preservar los existentes y producir nuevos. De igual manera no es preparar a las futuras generaciones para el porvenir. Por otro lado tampoco es alimentar conciencias para tener hombres y mujeres consustanciados con lo que espera la sociedad de ellos.   Así  mismo carece del sentido de sembrar valores para cosechar jóvenes virtuosos, moral y espiritualmente bien definido. Mucho menos es  instruir para apreciar la libertad y luchar por ella.  

Tristemente la educación ya no es lo que solía ser, y sus docentes tampoco, pues ahora  ser docente significa estar “COMPROMETIDO CON EL PROCESO”.  Cuando decimos que alguien está comprometido hacemos ver que está en una situación  difícil, complicada, dificultosa y pare usted de contar… Si bien es cierto que nuestra tarea no es fácil, la pregunta que surge es: ¿Comprometido con cuál proceso? ¿Con el Educativo o con el Revolucionario?  

Como se puede apreciar,  el arte de enseñar a otros, ya no es el instrumento por excelencia empleado para convertir al  hombre en un recurso útil para cualquier nación. En otras palabras la educación no es más el vehículo que nos hace seres sociales para vivir por,  para y con  todos sino un mecanismo para la loa y adulancia hacia aquel que ostenta el poder.

Es hasta abérrate pensar que sólo aquellos afectos a un ideario pueden ser reconocidos como docentes de alta idoneidad,  académica, moral y ética, y por lo tanto, colocarlos como piezas claves para el desarrollo de programas educativos que impacten de manera significativa a la sociedad en su conjunto.  Pero no,  esa no es la razón, la penosa razón está dada por la apacible visión de obedecer sin discutir las órdenes que se les dan  a quienes sin ningún tipo de amor propio se hacen llamar “COMPROMETIDO CON EL PROCESO”

Desde esta perspectiva, ¿Están siendo los docentes seleccionados y colocados en cargos de confianza basada en su pericia educativa? Lamentablemente, ¡No! Sólo basta que estés en la disposición de obedecer sin cuestionar y el cargo es tuyo…

Da hasta pena ajena que se asome las reales razones por lo que algunos son escogidos, pues si se analiza se podrá obtener que no se siguen los canales regulares: a.- Concurso de oposición (presentación de credenciales).   b.- Evaluación de desempeño docente.   c.- Años de servicios. etc.  Todo esto se anula cuando se presenta:   a.- Carnet del partido  b.- Título de misión (no limitante puede ser estudiante)  c.- Recomendación del consejo comunal.   No importa si usted está preparado o no,  lo que importa es que cumpla lo que le ordenes sin deliberar en cuanto a lo conveniente o perjudicial de lo que se le pide que haga.


La profesión docente se ha convertido en una especie de premio o castigo, es decir,  “si te pliegas a mí,  te saco a la luz… si te opone a mí te hago invisible”.  Lo inefable de todo esto es que en el medio están nuestros estudiantes  quienes merecen tener al frente personas como lo contempla el Reglamento del Ejercicio de la Profesión Docente (2000)


Artículo 4°: El ejercicio profesional de la docencia constituye una carrera, integrada por el cumplimiento de funciones, en las condiciones, categorías y jerarquías establecidas en este Reglamento. La carrera docente estará a cargo de personas de reconocida moralidad y de idoneidad docente comprobada, provistas del título profesional respectivo.


Queda claro que la  docencia es una carrera  en donde se debe respetar las jerarquías y debe tener como requisito,  sine qua non,  idoneidad pedagógica.  La educación como acto social es una enamorada de la libertad, la pluralidad y la equidad,  aspectos que garantizan  el principio  de justicia que apela  a:   “Darle a cada quien lo que le corresponde según como actúa”,  sin embargo:

-         No puede haber una educación libre cuando se está atado a una idolología, que envilece a sus adeptos y lo convierte en seres serviles incapaces de darse cuenta que son objetos y no sujetos de la construcción de un hecho pedagógico.

-         No puede haber educación plural cuando sólo unos cuantos pueden tener el derecho a ejercer sus derechos,  mientras que los demás son rezagados.

-         No puede haber una educación equitativa en igualdad de condiciones cuando el método de selección es dado por el nivel de sumisión  a la revolución!


Vamos a pensar… ¿Es está la educación para la que nos formamos?, ¿Es está la educación que nos merecemos?  Seamos valientes y honremos nuestro juramento por que si no  “Dios y la patria nos lo demandaran”